Nudo-Nido explora la tensión entre el impulso de huir y el deseo de echar raíces. A través del carrizo y el bordado, la obra construye una forma suspendida entre refugio y fuga, donde el hilo se enreda hasta convertir el nudo en un posible nido. La pieza aborda el habitar como una experiencia contradictoria: un lugar que puede contenernos y, al mismo tiempo, confrontarnos con nuestra necesidad de permanecer.

Bordar como gesto y acción que imprime presencia: atrapar el presente en la tela, entrelazar memoria, pensamiento y cuerpo. Las fibras de algodón y el carrizo fueron materiales vivos que evocan un espacio íntimo y ambivalente, donde cada hebra contiene el eco de una fuga y un retorno.

NUDO-NIDO (2025)

Instalación Textil

Galería alterna del Edificio Victoria

Sembrar Casa

Instalación y performance (2024)

Sembrar casa parte de la necesidad de construir un hogar y de los imaginarios asociados a la familia como espacio de pertenencia. La estructura de bahareque, construida a escala corporal, se convierte en una casa que es simultáneamente refugio, proyecto y memoria. La obra cuestiona las ideas aprendidas sobre la familia y el hogar, y observa cómo aquello que intentamos construir puede revelar otras formas de pertenecer.

Desde esta perspectiva, la casa deja de ser únicamente una estructura física para convertirse en una experiencia de pertenencia. Un hogar puede estar en un territorio, en el cuerpo, en los vínculos o en aquello que somos capaces de construir y cuidar.

El proceso de la obra se desarrolló desde el hacer manual y el contacto directo con los materiales, permitiendo que la materia marcara sus propios tiempos y transformaciones. Construir se convirtió así en una forma de escucha: una manera de preguntarme qué necesito para sentir que pertenezco a un lugar y qué significa echar raíces.

Agradezco especialmente al artista Víctor Hugo Núñez por su guía, generosidad y enseñanza durante el proceso de realización de esta obra. Su acompañamiento fue fundamental para acercarme a otras formas de comprender la materia y el hacer, y para permitir que Sembrar casa encontrara su propia forma.

Performance Siembra la Casa (2024)

Iconoclasias. Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano

Humedades

Fragmentos de humedad reúne dos pinturas que exploran la huella que deja el tiempo sobre la materia. Las superficies, construidas a través de múltiples capas, evocan manchas, filtraciones y rastros de humedad que parecen expandirse y permanecer. Entre azules y rosas, las piezas se sitúan en ese límite donde el deterioro deja de ser pérdida y se convierte en una nueva forma de presencia.

Humedad I (2024)

Óleo sobre lienzo

45 x 30 cm

La humedad deja huellas sobre los espacios que habitamos. Se extiende, transforma y permanece como una memoria silenciosa de aquello que ha estado ahí.

Fragmentos de humedad observa esas marcas como pequeñas formas de vida: manchas que aparecen, avanzan y modifican la materia.

Las pinturas nacen de la observación de estas transformaciones y de la tensión entre lo que permanece y aquello que inevitablemente cambia.

Exploración pictórica del vacío

Exploración pictórica del vacío aborda la imposibilidad de representar aquello que, por definición, no puede ser contenido. En lugar de recurrir a la ausencia, el vacío aparece como una explosión de fragmentos, movimiento y materia que se expanden por el espacio pictórico. La obra plantea el vacío no como un lugar al que se pueda acceder, sino como una experiencia que sólo puede ser rodeada, intuida y percibida a través de sus huellas.

Exploración pictórica del vacío y Danza al vacío nacen de un mismo proceso de búsqueda: acercarme al vacío no desde la razón, sino desde el cuerpo, el movimiento y la materia. Pintar se convierte así en una forma de escucha, donde lo que no está también puede hacerse presente.

Exploración picrtórica del vacío (2023)